Esta comunidad se gestó poquito a poco, dejando que Dios nos guiara y nos dijera que es lo que quería para este pueblo que estaba tan retirado de otras parroquias. La Comunidad de Quilicura nace gracias a la llegada de los misioneros del VerbumDei en el año 2002. Desde aquel entonces se comienza un trabajo en el sector de Los Molinos, el cuál contemplaba las misas en las plazas, bendiciones de casas y una labor pastoral que sin duda con el paso del tiempo fue capaz de encantar a mucha gente que encontró un lugar donde servir al Señor. Como olvidar al P. Rodrigo, al P. Cesáreo, a los misioneros Jorge, Víctor, Boanerges, Ze Paulo, entre otros que marcaron esta primera etapa de iniciación.

En un año de trabajo ya existía una estructura base de comunidad que permitía organizar actividades mayores (Misa de Navidad, Semana Santa y hasta preparaciónpara el sacramento de la confirmación). Los vecinos motivados con esta iniciativa también aportaban su granito de arena llevando asientos, manteles y flores para la misa, hasta en ocasiones poniendo a disposición su hogar. El Padre Edgar Meneses, sacerdote misionero del Verbum Dei quedó en frente de la comunidad de Quilicura lo que dio pie a una organización cada vez más solida y con cierta continuidad

18659_250467618278_757783278_3104124_7764346_nMisas los sábados y domingos, catequesis para niños y jóvenes daban vida a una comunidad llena de sueños y esperanza. Es así como en el 2003 nace la “Comunidad San Franciso Javier de Quilicura” junto con el consejo pastoral que ya planteaba la inquietud de trabajar para la construcción de un templo para el sector. La sede social de Los molinos que nos albergó por varios años tuvo que dejarse de ocupar por las actividades propias de los vecinos. El padre Edgar se asentó en el sector para así poder trabajar de una mejor manera en Quilicura. Por esta razón se arrienda la casa de Pialen #830, hogar que nos albergó por varios años y que tiene un valor sentimental para todos los que algún día realizaron sus actividades en la “cajita de fósforo” cariñosamente llamada por lo pequeña. Es dentro de esta etapa de nuestra formación, que se decide cambiar el nombrea nuestra Comunidad. Este sería “Comunidad Misionera Juan Pablo

 "¡La Iglesia no es la estructura de cemento, no son los ladrillos, mas bien cada uno de ustedes, ustedes hacen Iglesia!”. Con estas palabras el padre Edgar Meneses animabaa sus feligreses cada vez que ellos preguntaban por la construcción del nuevo templo. Con mas de doscientas personas que llegaban a escuchar la Misa se hacia imposible realizarla en la casa de Pialen #830, un tiempo se ocupó la plaza e incuso la calle, pero como es obvio, esta iniciativa tenia sus desventajas. Entonces se decidió trasladarse a un terreno desocupado pero, que estaba siendo gestionado para una iglesia evangélica. Cabe destacar que dentro de este período se incorpora el Diácono Luís Rubio, quien un año más tarde se ordena sacerdote y que actualmente acompaña al padre Edgar en la dirección de la comunidad.

 

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“La misma comunidad defendió el terreno en la municipalidad. Se movieron porque la iglesia católica estuviera acá. Y así partimos, con cuatro palos y una malla. Después una viña nos regaló una carpa y estuvimos mucho tiempo así pero estábamos muy contentos”, explica el padre Edgar en una entrevista al diario Encuentro perteneciente al arzobispado de Santiago. Después de encomendarse a la Virgen, justo al término del Mes de María, se obtuvo el comodato del terreno y la posterior construcción del templo “Maria, Madre de la Palabra” que culminó en Septiembre del 2008. significó un cambio drástico pasar a tener un hermoso templo. Al principio costó adecuarse.

19280_106586859358310_100000209893599_173445_8222253_nA pesar de este importante logro el espíritu misionero de la comunidad nunca nos ha abandonado. Lo que no queremos es sentarnos y quedarnos debajo de este templo, sino salir a todos los rincones. A bendecir las casas, hacer misas en las plazas,en muchos lugares porque aún necesitamos atraer mucha gente, salir a buscarla porque si no se pierden, afirma apasionado el Padre Edgar. La mayor parte de las personas que viven aquí son trabajadores de empresas cercanas. Y a pesar del levantamiento de nuevos proyectos inmobiliarios que atraea muchas familias jóvenes; el desempleo, la pobreza y el hacinamiento no les han abandonado. Por otra parte, el consumo de droga y alcohol, en menor escala, se instalan durante la noche en las plazas aledañas.

La unidad pastoral Juan Pablo II es pequeña para lograr atender todas estas necesidades pero, vive con ímpetu las ansias de hacer presente el evangelio en medio de sus hermanos, los más de cuarenta mil habitantes, a través de un sin número de actividades que buscan integrar a los vecinos a nuestra gran familia, que es la Iglesia. Las catequesis y reuniones pastorales se realizan en dos salas aledañas. ‘Salas’que en rigor son mediaguas donadas para tal efecto. Por las dimensiones del espacio,alrededor de 20 personas se acomodan en pisos. Y cuando los turnos no alcanzan se ocupan algunos sectores del templo. Por eso, muchas veces las casas de los guías pasan a ser un lugar recurrente para las reuniones. Son ellos mismos los que no escatiman esfuerzos al momento de colaborar para conseguir fondos y construir las salas de Juan Pablo II. Venta de sopaipillas, empanadas, mote con huesillo o café son algunas delas ideas para juntar fondos; los mismos dineros que además les permiten pagar los servicios básicos y la mantención del templo. Dios ha mostrado sus intenciones para esta comunidad, ha regalado un templo y las herramientas esenciales para sostenerse: el amor, la fraternidad, la comunión y la fe. Las mismas que desde hace años nos mantiene vivos y contagia a quienes escuchan denuestra Comunidad, que ya es nuestra familia.

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