La espiritualidad del Verbum Dei se ha ido gestando de forma progresiva en el periodo postconciliar hasta nuestros días. En la base está la llamada de Dios al sacerdote P. Jaime Bonet, fundador de la Fraternidad Misionera Verbum Dei.

A lo largo de más de 40 años, Jaime Bonet (junto con toda la Fraternidad Misionera VD) fue gestando los rasgos propios de la espiritualidad Verbum Dei desde una asimilación contemplativa y misionera de la Palabra de Dios.


A ello ha contribuido el enriquecimiento de la espiritualidad de grandes maestros como Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús, Sta. Isabel de la Trinidad, Carlos de Foucould, etc.

De esta síntesis genuina ha nacido una espiritualidad rica en la variedad de matices pero fundamentalmente contemplativa y misionera: diálogo familiar con Dios y urgencia misionera, que nacen de ese diálogo, se unen en el deseo de poder aplicar la propia vida al Cristo Total; vida misionera convertida en Palabra de Dios, en medicina de Dios para la Humanidad, en Palabra que revela los tesoros de la vida y amor de Dios.